Incondicional amor biblia

3. El amor de Dios es incondicional. Dios te ama aunque conoce todas tus faltas. Su amor no tiene límites. Él está listo para perdonarte y restaurarte. Solo tienes que aceptar su petición de amistad. 4. Más grande que el amor de una madre. El amor de Dios es mayor que el de la madre más amorosa del mundo. Versículos de la Biblia sobre el Amor - El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni… Hagan todo con amor… Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti… Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto… Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor… Según la Biblia, el amor de Dios es incondicional hacia la humanidad. Dios creó a la humanidad para sus propósitos divinos. Dios creó a la humanidad para sus propósitos divinos. En el Huerto del Edén, los primeros humanos -Adán y Eva desobedecieron el único mandamiento de Dios y cometieron el primer pecado, rompiendo su unidad y ... Hace tiempo que me incomoda la expresión “amor incondicional” para hablar del amor de Dios. Rara vez la uso, porque el amor de Dios es muy distinto del amor incondicional, y tanto mejor. El amor incondicional, según definiciones contemporáneas, comienza y termina con simpatía y empatía con una aceptación universal. Amor Incondicional. For God so loved the world, that he gave his only begotten Son, that whosoever believeth in him should not perish, but have everlasting life. João 3:16. Compartilhar Criar Imagem. Respuesta: El amor de Dios, como se describe en la Biblia, es claramente incondicional en cuanto a que su amor se expresa hacia los objetos de su amor (es decir, su pueblo), a pesar de la disposición del pueblo hacia Él. En otras palabras, Dios ama porque su naturaleza es amar (1 Juan 4:8), y ese amor lo mueve hacia una acción bondadosa. O pecado nos torna inimigos de Deus. Não merecemos nada mas, mesmo assim, Deus nos ama e enviou Jesus para nos salvar. Seu amor é incondicional. Seu amor por nós nunca acaba, apesar de sermos falhos. O amor de Deus é incondicional mas a salvação não é. Quem ama também castiga. Em seu amor, Deus não nos obriga a amá-lo de volta. Amor Incondicional. Porque Deus amou o mundo de tal maneira que deu o seu Filho unigênito, para que todo aquele que nele crê não pereça, mas tenha a vida eterna. João 3:16. Compartilhar Criar Imagem. Amor incondicional es ese que no te pide nada a cambio. Un amor incondicional como el tu es el que me da la energía que necesito para salir adelante. Día a día escribo nuestra historia de amor, con pequeños detalles y mucho amor incondicional. Tu amor es el amor que nunca quiero perder, un amor como el tuyo no lo puedo encontrar en nadie mas. Pero lo más impresionante de todo esto es que el amor de Dios es tan sobrenatural e inigualable que él dio su vida por los pecadores (Romanos 5:6-8). Es difícil entender el amor de Dios, por eso muchos dudan de su amor porque quieren buscar una razón por la cual Dios nos amaría tanto sin saber que su amor es totalmente incondicional.

La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

2020.05.20 05:12 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

28) Volver al sentido común y comunitario de Jesucristo.
Jesucristo transmite su enseñanza en parábolas, con un mensaje en el formato de contenido figurado, mediante la literatura de los evangelios con las analogías y comparaciones necesarias se deduce las verdades importantes de la vida cotidiana. Por ejemplo, Jesús dijo: “Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada” (Mateo 15.13 – RVR1909). Se compara a las personas con las plantas y la consecuencia de no ser cultivado por el Padre celestial. Hay un simbolismo y un significado correspondiente, la expresión de plantar podría significar una relación directa y personal en el trato entre el ser humano y Dios Padre, además congruente al significado de cultivar, hay una posibilidad de ejercitar la inteligencia espiritual para que se perfeccione. La Biblia explica: “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado; Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual. Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” (1 Corintios 2.12 al 14 – RVR1909). Una es la intención del mundo según el intelecto de la sabiduría humana, otra es la transformación espiritual a través del conocimiento celestial trasmitido por Jesucristo, enviado directo de Dios Padre: “Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu” (Gálatas 5.25 – RVR1909).
Aclaremos este simbolismo, en cierta ocasión le preguntan al Maestro acerca del motivo del mensaje en parábolas: “Quien tiene oídos para oir, oiga. Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Y él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido. Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden” (Mateo 13.9 al 13 – RVR1909). Las personas que comprenden las ideas transmitidas por Jesús, logran saber su significado. La acción de comprender implica tener la idea clara del mensaje recibido, con la capacidad de identificar lo que el mensaje representa. Por esta razón algunos oyentes se ofenden del mensaje de Jesús: “Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?” (Mateo 15.12 – RVR1909). Los fariseos comprenden el mensaje y se ofenden, o sea, interpretan el mensaje adecuadamente, de manera que el significado del mensaje es comprensible porque queda claro. Lo que pasa es que los fariseos comprenden pero de ninguna manera entienden. La acción de comprender y entender es muy similar, inclusive son sinónimos, sin embargo, entender tiene un grado avanzado o superior a comprender, porque entender está relacionado con obedecer: “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2.18 – RVR1909). Comprender la teoría de la fe requiere entender las obras de Jesucristo demostrado con el ejemplo y práctica.
Los fariseos desaprobaron las obras de Jesucristo, comprendían el mensaje pero nunca lo obedecían: “Entonces habló Jesús á las gentes y á sus discípulos, Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos: Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardad lo y haced lo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen” (Mateo 23.1 al 3 – RVR1909). Los escribas y fariseos comprenden que existen, pero nunca entienden que existen para amar y servir a Jesucristo. Se cumple la moraleja del epitafio que dice: “Aquí yace uno que no supo para que vivía”. Entender el sentido común de la vida, es entender a Jesucristo. Moisés entiende la ley y la profecía en Jesucristo: “Y enviará á Jesucristo, que os fué antes anunciado: Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo. Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis en todas las cosas que os hablare. Y será, que cualquiera alma que no oyere á aquel profeta, será desarraigada del pueblo” (Hechos 3.20 al 23 – RVR1909). Volvemos a la parábola de la planta que no es plantada por Dios Padre Celestial, entonces es desarraigada, o sea, no basta con ser oyente, sino que se requiere ser un eficiente y fiel escucha de Jesucristo, para obedecer decididamente el mensaje de la voluntad de Dios Padre, porque Jesucristo además de Hijo, es el mensajero principal de Dios Padre y es el jefe del Séquito Celestial de los seres celestiales que son decididos a obedecer fieles y leales por siempre a Dios Padre, en cualquier circunstancia de la existencia dentro del espacio y tiempo de Dios.
¿Quiénes entienden o se quedan sin entendimiento entre las gentes y los discípulos de Jesucristo? Es un asunto de cada persona, la posibilidad de alcanzar la capacidad de crear y hacer auto conciencia, según el interés de cada quien en conocer el sentido común de Jesucristo, cuya causa atenuante se reduce en la decisión o determinación en firme al obedecer a Dios, demostrado por cada persona con los atestados de vivencia cotidiana, las acciones, actos, comportamiento y conducta, según el ejemplo y modelo de vida en Cristo:
“Porque no somos como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios: antes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo. ¿Comenzamos otra vez á alabarnos á nosotros mismos? ¿ó tenemos necesidad, como algunos, de letras de recomendación para vosotros, ó de recomendación de vosotros? Nuestras letras sois vosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y leídas de todos los hombres; Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, escrita no con tinta, mas con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 2.17 al 3.3 – RVR1909).
Para continuar con la simbología y su significado, todo ser humano sin excepción nace con la característica y cualidad corporal y fisiológica, de tres componentes o dispositivos biológicos y genéticos que regulan el funcionamiento de ciertos procesos orgánicos, a saber, un cronómetro interno de vida, un chip de temperamento vivencial y una brújula de orientación o sentido de la vida. Todo esto atañe a un análisis vinculado a lo científico y a la medicina, para mitigar las enfermedades y preservar la salud, esto afecta en el comportamiento y conducta de la persona, en su decadencia o en la superación, tanto en el aspecto natural, espiritual y celestial. Así como una embarcación naufraga o pierde su rumbo debido a la corriente, marejada o viento. Pero en el orden establecido para los terrenales, primero es lo natural, luego lo espiritual y por último lo celestial, aunque corresponde a un ciclo originado desde lo celestial, con los ángeles indecisos cuando se presenta la caída de los ángeles. Lo natural está asociado al cronómetro interno de vida, lo espiritual al chip de temperamento vivencial y lo celestial a la brújula de orientación o sentido de la vida. Aunque estos componentes o dispositivos biológicos y genéticos se traen de nacimiento, en forma innata, se conservan activos y funcionales, según las oportunidades, particularidades y vivencias de cada ser humano. Inclusive podría afectar la zona geográfica terrestre, las costumbres, creencias, cultura, doctrinas, economía, educación, entretenimiento, filosofías, información, mitos, modas, religión, tecnología, telecomunicaciones y tradiciones.
Algunos en su propia creencia, prefieren definir la muerte como consecuencia del pecado y como un accidente espontáneo y sorpresivo inevitable de la vida, a manera de un temporizador de vida donde el tiempo está definido y establecido desde el inicio del nacimiento. El entendimiento de un cronómetro tiene la activación del tiempo inicial pero indefinido, porque la finalización del tiempo no se establece desde el inicio, sino que se requiere una nueva acción para detener el tiempo, en este caso es solamente Dios Padre quien tiene el control en sus manos, del cronómetro interno de vida de cada persona. Por ejemplo, Jesucristo en mención de ciertos acontecimientos dice que únicamente lo sabe Dios Padre en su sola potestad, así es el momento de la muerte de cada persona: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo” (Marcos 13.31 al 33 – RVR1909). Se espera el tiempo del fin como acontecimiento determinante de la segunda venida de Jesucristo, pero la realidad es que el tiempo del fin hace alusión a una situación global, mientras que la muerte es el tiempo del fin para cada persona en un sentido de individual en lugar de colectivo. Paralelamente el pasaje mencionado anteriormente indicaba lo sucedido en la destrucción de Jerusalén y del Templo, alrededor del año 70 después de Jesucristo, debido a las diferencias discutidas por los especialistas en relación con el conteo del año cero o inicio real de la primera década de la era cristiana.
El sentido común y comunitario de Jesucristo tiene su fundamento con base en la habilidad del compartir en el bien común, asociado a la cooperación, equidad, justicia, servicio voluntario, solidaridad y subsidiariedad, por ejemplo, los bancos de distribución de alimentos y las brigadas o misiones de auxilio médico debido a las emergencias sanitarias. Este compartir en la actualidad se explica con lo que llaman el empoderamiento de la resiliencia, o sea, asumir con flexibilidad situaciones difíciles y sobreponerse con superación y trabajo a las mismas, a través de resistir sin ruptura de la honestidad y honradez. Esta situación se presenta especialmente cuando la persona se encuentra en la condición de desfavorecido, en el caso de escasos recursos económicos o laborales, que le perjudican por causa de una mala distribución equitativa y justa de la riqueza. Un factor influyente es el desempleo o desocupación laboral sin remuneración ganancial o salarial.
Jesucristo comparte su conocimiento, enseñanza y mensaje para provocar el amor de Dios, compasión, humildad, justicia, mansedumbre, misericordia, paz y santidad. Este sentido común y comunitario promovido y propuesto con la guía de Jesucristo, mediante la autoridad de Dios, la influencia del Espíritu Santo y el conocimiento celestial transmitido por Jesucristo, se menciona desde el primer siglo de la era cristiana:
“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones. Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes; Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2.42 al 47 – RVR1909).
El factor de comunión y unidad manifestado por la comunidad de fe del primer siglo de la era cristiana, tiene su legado, cimiento y trascendencia en la enseñanza y mensaje de Jesucristo:
“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes. Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos. Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido, Y lo ponían á los pies de los apóstoles; y era repartido á cada uno según que había menester” (Hechos 4.32 al 35 – RVR1909).
En este sentido común y comunitario transmitido por Jesucristo, entra en función el componente o dispositivo biológico y genético del temperamento. El mismo lo comparamos figuradamente con un chip de temperamento vivencial, para hacer prevalecer el carácter, personalidad y temple necesarios, con el esfuerzo y fortaleza de la perseverancia constante y firmeza hasta el fin. El temperamento se trae estable y permanente de nacimiento, sin posibilidad de modificar o variar, solamente con la ayuda de Dios Padre mediante su Hijo Jesucristo se podría cambiar, inclusive algunas personas conservan igual su temperamento desde que nacen hasta que mueren. La palabra menciona los frutos del Espíritu Santo, indispensables en la espiritualidad para trascender a lo celestial: “Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5.22 al 23 – RVR1909). La rigidez de la ley del temperamento no prevalecerá contra la influencia e intervención del Espíritu de Dios Padre. Este cambio de temperamento requiere una conversión o reversión de pensamiento, de terrenal a celestial, para semejar a la mente de Cristo: “Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2.15 al 16 – RVR1909).
La brújula de orientación o sentido de la vida es la guía de Jesucristo que tiene la persona, para no perder el norte, ni perder el rumbo, para no desviarse del Camino de Jesucristo. Esta brújula es Jesucristo mismo, o sea, la brújula más que espiritual, es celestial, porque el enfoque está centralizado en Jesucristo. Todo ser humano tiene la oportunidad de esta brújula de orientación o sentido de la vida, lo que pasa es que hay muchos distractores y ruido que alteran este enfoque y hay pérdida del rumbo y salida del camino. ¿Qué pasa con aquellos que nunca han escuchado de la existencia de Jesucristo? Ningún ser humano desde la existencia histórica de la humanidad terrenal, puede alegar desconocimiento y tratar de justificar lo injustificable, porque el origen de la indecisión de cada ser viene desde la caída de los ángeles. El ejemplo y modelo de vida es Jesucristo, en su primera venida a este mundo, Jesucristo ya tenía preexistencia. Así también preexistía todo ser humano, porque en la historia de la humanidad encontramos quienes sin salirse del camino de Dios, hacen su voluntad y agradan a su Creador. El propósito de la existencia del ser humano, es dar una segunda oportunidad a todos los seres celestiales indecisos en aquella rebelión contra el Creador, por parte de los ángeles que cayeron. Además de los caídos estaban los que se mantuvieron fieles y leales a Dios, pero entre los indecisos están los seres humanos. Ejemplos, como Abel decidido a obedecer a Dios, en el caso de Caín quien decide seguir al adversario y el mal. Otro ejemplo es Enoc: “De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adam, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares, A hacer juicio contra todos, y á convencer á todos los impíos de entre ellos tocante á todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y á todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Judas 1.14 al 15 – RVR1909).
El conocedor desde el origen de los tiempos entiende el anuncio profético acerca de Jesucristo, quien es el Enviado, Mesías y Salvador: “Entonces Jehová Dios dijo á la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo á la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida: Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3.13 al 15 – RVR1909). Algunos podrían extrañar nuestra afirmación en otra ocasión, de que el adversario y rebelde ángel caído, líder de otros ángeles que también cayeron y fueron arrastrados, tuvo su segunda oportunidad de rectificar su yerro, que fue una equivocación más por descuido, por arrogancia y enaltecimiento, además de la ambición de aspirar un lugar superior sin respetar la autoridad de Dios Padre, contrario a lo demostrado por la obediencia, subordinación y sujeción de Jesucristo. Pero este ángel caído tuvo su segunda oportunidad en el Edén, cuando pudo dialogar con Adán y Eva e inducirlos hacia el bien, o sea, la decisión firme de hacer la voluntad de Dios. Lamentablemente, en forma obstinada, persiste en inducir al error, a la confusión, engaño y mentira. Adán y Eva hacen uso de su facultad de analizar, cuestionar e investigar, pero se dejan llevar por su duda e indecisión al obedecer a Dios, ejercen su capacidad de la toma de decisión.
El árbol de la ciencia del bien y del mal, a manera de figura literaria o simbología, representa también las opciones de elección, a las que tuvo alcance Adán y Eva, no obstante, hay otro árbol de la vida que representa a Jesucristo, como esa brújula de orientación o sentido de la vida, para no perder el norte, el rumbo o el camino de Cristo, para salvación y vida eterna. Este mundo ofrece mucha distracción y ruido, la mayor bendición y prosperidad, es estar algún día con nuestro Señor Jesucristo en la vida eterna. Lo realmente sobrenatural de la vida actual es el amor incondicional hacia Jesucristo, ese amor que nos atrae y mueve para estar con el Señor, nuestro Salvador. Que el día de nuestra muerte corporal o fisiológica, sea un cerrar y abrir de ojos para subir con cuerpo transformado, como los ángeles decididos, al encuentro con la segunda venida de Jesucristo, acompañado de aquellos ángeles que se mantuvieron fieles y leales a la causa de Dios Padre, el Creador. Y así estemos con nuestro Señor por siempre y para siempre, antes y después, principio y fin: “Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿ó quién fué su consejero? ¿O quién le dió á él primero, para que le sea pagado? Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén” (Romanos 11.34 al 36 – RVR1909).
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2020.05.20 04:04 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

38) Buscando la libertad en Jesucristo en los últimos tiempos.
En estos tiempos de pandemia vivimos la Época del Imperativo Moral que apunta urgentemente hacia una “Cristocracia”, en el sentido de la autoridad, control o sistema de Cristo en nuestras vidas, especialmente en relación con los principios del reino de los cielos o reino de Dios entre nosotros. Esto representa la transformación social a los principios, valores y virtudes de Jesucristo, quien representa el amor y justicia divina. Ninguno se equivoque, porque según la determinación de Dios Padre el centro de todo lo creado es Jesucristo. Dios ostenta el atributo y la autoridad de Creador y Supremo, aunque culturalmente algunos traten de negar su existencia y potestad, especialmente cuando se niegan los méritos de su Hijo. La verdadera apología o defensa es la que se hace para alabanza, exaltación y honra de Jesucristo. La sociedad por lo general vive solamente como habituada a este mundo, sin dar importancia a la vida venidera, acerca de la vida eterna para el servicio a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo. Hemos abandonado la verdadera libertad de amistad, confianza e intimidad con Jesucristo, pero ahora con la nueva normalidad social, prevalece el amor y el bien común promovido por Cristo. Su ejemplo y modelo de vida, demuestran que el Señor es nuestra gloria y digno de toda honra. Lo mejor que le puede pasar a un ser humano en este mundo, es llegar a ser amigo de Jesucristo, en su relación íntima y personal: “Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias” (Juan 15.12 al 15 – RVR1909).
La amistad sí existe con Jesucristo, así como Abraham se hizo amigo de Dios: “¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fué justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció á su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fué perfecta por las obras? Y fué cumplida la Escritura que dice: Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia, y fué llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2.20 al 24 – RVR1909). Abraham es probado en su auténtica amistad con Dios, su confianza y seguridad en el amor y fe a Dios es confirmada. La fe se actúa y de ninguna manera es ciega, se piensa y se reflexiona, se perfecciona en Abraham mediante su demostración por las obras resultantes de la fe. Pero esta amistad de la fe de Abraham nunca será la misma amistad del mundo. La Biblia dice: “Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4.4- RVR1909). Según este análisis, ¿cuál es la relación actual de amistad, entre la sociedad mundial con Jesucristo? Máxime cuando Jesucristo mismo dice que él era desde antes de Abraham, por lo tanto, hace mención de su preexistencia: “Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8.58 – RVR1909). ¿Cuál es la observación del mundo contemporáneo a Jesucristo? La Biblia dice: “Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?” (Marcos 1.27 – RVR1909).
Entonces, ¿cuál es la relación actual del mundo con Jesucristo? La Biblia dice: “Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas, En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo” (Hebreos 1.1 al 2 – RVR1909). Queda demostrado con la evidencia de la enfermedad COVID-19, que la dirección conductual del mundo entero, tiene que replantear su relación con el Señor de Gloria y Honra. Los últimos años presentaron una diversidad de movimientos sociales, que la pandemia del virus COVID-19 fuerza a la moderación y sosiego. Ahora estamos en el movimiento dirigido por Dios el Creador y dueño de todo lo existente, porque la preeminencia actual es volver la mirada hacia su Hijo, a quien Dios establece como el heredero de todo: “Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por heredad las gentes, Y por posesión tuya los términos de la tierra” (Salmos 2.7 al 8 – RVR1909). El Apocalipsis o Revelación dice lo siguiente: “… El Cordero que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza” (Apocalipsis 5.12 – RVR1909). Después de la legalización en varios países del aborto, cannabis recreativo, eutanasia, matrimonio igualitario, suicidio asistido, llegó la pandemia del Coronavirus COVID-19 o SARS-CoV-2. Por ejemplo, Dios en su palabra prohíbe la fornicación: “Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios” (Hebreos 13.4 – RVR1909). La sociedad civil con su legislación ha deslucido y eliminado el atractivo del matrimonio, ahora la unión que antes se consideraba fuera del matrimonio, se ha legalizado e igualado al matrimonio, de tal manera que se formalizó la fornicación dando oficialidad y respaldo legal como matrimonio igualitario. Lo mismo en el caso de la legalización del aborto.
Las llamadas conquistas o derechos sociales de los últimos años, donde se promueve que cada quien haga lo que quiera con su cuerpo, contrastan con lo espiritual, sin compromiso y responsabilidad ante Dios, de lo contrario estarían acorde con su palabra y voluntad. El mundo está muy confundido y desorientado ante Dios. El mal ejemplo de una legislación nacional lo sigue consecutivamente otras naciones. Semejante al mal ejemplo de algunas personas, lo siguen otros como sistemas de modas: “Y no haréis rasguños en vuestra carne por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna: Yo Jehová” (Levítico 19.28 – RVR1909). Las corrientes del mundo están inmersas en ausencia de criticidad y desinformación, sin censura a las acciones y conductas impropias, indignas e infames, contrarias a la santidad suprema de Dios. La humanidad ha desafiado y retado a Dios, pero ha tenido que hincar su rodilla ante la pandemia que nos tiene sitiados, porque este virus nos ha cercado y cerrado todas las salidas. Esto requiere un análisis y pensamiento de fondo en profundidad, con un replanteamiento sobre nuevas bases del adoctrinamiento directo y original de Jesucristo. ¿Por qué socialmente se deshonra a Jesucristo y estamos al límite del tiempo de su segunda venida? Porque la humanidad ha sido probada reiteradamente en el transcurso de su historia, en espera de un auténtico y genuino arrepentimiento, conversión y resarcimiento, pero los humanos siguen sin un cambio consciente y verdadero. La pandemia COVID-19 o SARS-CoV-2 es una llamada de atención, para que el ser humano despierte del sueño de desobediencia, reaccione con rectificación de su conducta y reivindicación de su vida. Además que logre comprender y entender a plenitud su propósito esencial y vital, en su dimensión natural, espiritual y celestial en el hábitat del planeta, con la responsabilidad debida ante Dios. El mensaje recibido desde el medio ambiente, no es transmitido por la naturaleza creada, sino que es un aviso y advertencia directamente del Creador.
Dios no quiere la muerte espiritual del que muere en pecado: “Que no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Jehová, convertíos pues, y viviréis” (Ezequiel 18.32 – RVR1909). Ahora, Dios ha pasado por alto la actitud pecaminosa del mundo, en espera de una transformación de la forma o manera de ser: “Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia á todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan: Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe á todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17.30 al 31 – RVR1909). Se deshonra a Jesucristo cuando se desestima su ejemplo y lucha contra el pecado: “Porque para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas: El cual no hizo pecado; ni fué hallado engaño en su boca” (1 Pedro 2.21 al 22 – RVR1909). Jesucristo ha demostrado como humano la obediencia incondicional a Dios Padre: “El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen” (Hebreos 5.7 al 9 – RVR1909).
Jesucristo nos liberta del pecado, por consiguiente de la muerte espiritual: “¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos á Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6.21 al 23 – RVR1909). Esto significa que el ser humano en la dimensión natural, la práctica del pecado le impide trascender a la espiritual, porque por el pecado es muerto sin accesibilidad en términos espirituales:
“Y de ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia: Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás. Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos” (Efesios 2.1 al 5 – RVR1909).
Por esta razón el que es solo natural, no entiende ni puede entender lo espiritual: “Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” (1 Corintios 2.14 – RVR1909). Lo que pasa es que glorificar y honrar a Jesucristo se hace sin practicar el pecado, porque la dimensión natural está apegada a lo terrenal, pero escalar a lo espiritual requiere alabanza, adoración, consagración, dedicación, exaltación, glorificación, honra, pacificación, reconocimiento y santificación: “Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu. Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz: Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios” (Romanos 8.5 al 8 – RVR1909). Jesucristo con su muerte en la crucifixión vence tanto al pecado como a la muerte:
“Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, á aquel Jesús que es hecho un poco menor que los ángeles, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual todas las cosas subsisten, habiendo de llevar á la gloria á muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos. Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 1.9 al 11 – RVR1909).
Jesucristo fue claro al decir a las personas que no pecaran más: “Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más. Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida” (Juan 8.9 al 12 – RVR1909). También dice la Biblia: “Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor. El se fué, y dió aviso á los Judíos, que Jesús era el que le había sanado” (Juan 5.14 al 15 – RVR1909). Quien no comprende y entiende el fondo en profundidad de la enseñanza, mensaje y palabra de Dios, entonces ignora las Sagradas Escrituras y el poder de Dios. Porque el Padre es Dios de vivos y no de muertos, algunos habituados a esto, nacen, crecen, procrean y mueren sin ningún interés ni instrucción en realizar la lectura de la Biblia:
“Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios. Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres marido; mas son como los ángeles de Dios en el cielo. Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os es dicho por Dios, que dice: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Y oyendo esto las gentes, estaban atónitas de su doctrina. Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca á los Saduceos, se juntaron á una.” (Mateo 22.29 al 34 – RVR1909).
Así que el ser humano practicante del pecado, ya no tiene más excusa, frente a la demostración de Jesucristo como humano, en carne y sangre: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo, Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre” (Hebreos 2.14 al 15 – RVR1909). La evasión, indiferencia, negación y rechazo a Jesucristo, por medio de la práctica del pecado, es aborrecimiento, o sea, aversión, odio y repugnancia hacia Jesucristo y su Padre: “Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, mas ahora no tienen excusa de su pecado. El que me aborrece, también á mi Padre aborrece” (Juan 15.22 al 23 – RVR1909). Así algunos cambian lo malo y lo hacen pasar por bueno, como está escrito: “¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5.20 – RVR1909). La auténtica y verdadera libertad es la que ofrece Jesucristo, el mundo se desboca en defensa por el libertinaje del desenfreno de la conducta, en el borde del despeñadero de la cultura de la muerte, en el precipicio de los tiempos del fin: “He aquí el día de Jehová viene, crudo, y de saña y ardor de ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarán su lumbre; y el sol se oscurecerá en naciendo, y la luna no echará su resplandor. Y visitaré la maldad sobre el mundo, y sobre los impíos su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes” (Isaías 13.9 al 11 – RVR1909; Mateo 24.29 al 30; Apocalipsis 6.12 al 17).
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2019.05.15 00:03 MartiusYehoshua ¿Qué dice la Biblia acerca del legalismo?

¿Qué dice la Biblia acerca del legalismo?


Pregunta: "¿Qué dice la Biblia acerca del legalismo?"
Respuesta: La palabra “legalismo” no se encuentra en la Biblia. Es un término que usan los cristianos evangélicos para describir una posición doctrinal enfatizando un sistema de reglas y reglamentos, para alcanzar tanto la salvación como el crecimiento espiritual. Los legalistas creen que es necesaria la estricta adherencia literal a esas reglas y reglamentos. Doctrinalmente, es una posición esencialmente opuesta a la gracia. Aquellos que sostienen una postura legalista, pueden fallar aún en ver el propósito real de la ley, especialmente el propósito de la Ley de Moisés en el Antiguo Testamento, el cual es el ser nuestro “ayo” o “tutor” para traernos a Cristo. (Gálatas 3:24).
Respecto a nuestra disposición, el legalismo es lo opuesto a ser compasivo, y así, aún los creyentes pueden ser legalistas. En vez de eso, somos enseñados a ser misericordiosos unos con otros. “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.” (Romanos 14:1). Tristemente, existen aquellos que se sienten tan seguros acerca de su posición escatológica, que te excluirán de su círculo, antes de permitirte que expreses otra opinión. Eso, también, es legalismo. Muchos creyentes legalistas de hoy cometen el error de demandar solidaridad incondicional a sus propias interpretaciones bíblicas, y aún a sus propias tradiciones. Por ejemplo, hay aquellos que sienten que para ser espirituales, uno simplemente debe evitar el tabaco, las bebidas alcohólicas, los bailes y el cine, etc. La verdad es que el evitar esas cosas no es ninguna garantía de espiritualidad.
Para evitar caer en la trampa del legalismo, podemos comenzar por asirnos firmemente a las palabras del apóstol Juan, “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo…” (Juan 1:7), y recordar el ser misericordiosos, especialmente hacia nuestros hermanos y hermanas en Cristo. “¿Tú, quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.” (Romanos 14:4). “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.” (Romanos 14:10).
Aquí es necesaria una palabra de precaución. Mientras que necesitamos ser misericordiosos unos con otros y tolerantes sobre desacuerdos y asuntos disputables, no podemos aceptar la herejía. Somos exhortados a contender por la fe que una vez nos fue confiada a los santos (Judas 1:3). Si recordamos estos lineamientos y los aplicamos en amor y misericordia, no caeremos ni en el legalismo ni en la herejía. “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced e Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios, y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene y que ahora ya está en el mundo.” (1 Juan 4:1-3).
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